Este libro es una de las obras maestras en relación a las sociedades distópicas, fue escrito en los años 1949 por George Orwell, y plantea lo que para ese entonces era una sociedad futurista en el año como el título lo indica de 1984.
El protagonista principal es Winston Smith, cuyo nombre fue dado como alución al primer ministro británico durante la segunda guerra mundial Winston Churchill, el apellido Smith fue utilizado por ser uno de los más comunes en inglés, que es el idioma original en que fue escrito.
Este libro nos muestra una sociedad de gente sin libertad, no sólo a nivel de libertad de expresión que es la pérdida con la que nosotros estamos un poco más familiarizados, sino que también aborda lo que es la libertad de pensamiento, lo que constituye en si algo más aterrador, porque más allá de cuidar lo que debes o no decir, también debes de cuidar de no tener pensamientos en contra del orden establecido.
El libro mantiene las clases sociales alta, "media" y baja, conocidas como miembros del partido interno, miembros del partido externo y los proles respectivamente. La vigilancia constante de la población se hace sólo a los miembros del partido, ya que para el estado establecido es irrelevante lo que piensen o dejen de pensar los proles, ya que los consideran tan insignificantes que ni hacen el menos esfuerzo en realizarles seguimiento.
El principal medio para esta vigilancia son unas telepantallas similares a los televisores modernos, pero que funcionan en dos sentidos, para ver los mensajes del Estado y para que el Estado pueda ver lo que los miembros del partido realizan.
Además de esto también tienen micrófonos por todos lados y las personas raramente están solas o tienen tiempo para pensar. Los niños son entrenados desde muy pequeños para vigilar a todos en su entorno, incluyendo a los miembros de su familiar, por lo que poco a poco los lazos de amistad y de amor fraterno entre padres e hijos y hermanos o de pareja son disueltos de forma tal no es posible confiar en alguien
La escritura se hace con lápices especiales a los que les tienes que dictar lo que deseas escribir de esta forma las telepantallas y los micrófonos pueden saber lo que estas plasmando, otra forma para evitar el "crimental", que es algo parecido al pecado de pensamiento.
También crearon la neolengua como idoma oficial (aunque en la práctica seguían utilizando mucho el inglés) suprimiendo palabras que permitan lo que ellos denominaron el "doblepensar", mientras menos palabras existan menos es posible razonar y mientras menos se pueda pensar, menos se puede cuestionar.
"Quien controla el presente controla el pasado", sistemáticamente el pasado está siempre cambiando, adaptándose a las conveniencias del momento, todo lo que indicaba lo contrario era desaparecido, así como las personas que se volvían criminales mentales eran vaporizadas, como si nunca hubieran existido.
Otro aspecto significativo es el poderío mediático y la exaltación del odio como medio de control. Siempre había un enemigo contra el cual luchar de ahí la famosa frase "LA GUERRA ES LA PAZ", se encontraban en una guerra infinita que nadie podía y en la práctica quería ganar.
Al final ellos no buscaban únicamente torturar y matar a los criminales mentales, ellos los condicionaban de forma tal que llegaran amar al Gran Hermano, de forma tal que ya no eran mártires como en tiempos de la Alemania Nazi, en pocas palabras volvían a condicionar a las personas y eran realmente efectivos en lo que hacían.
El inicio de la historia transcurre muy lento, la historia cobra emoción con la relación de Winston con otra compañera del ministerio Julia, irónicamente aunque en un principio la odiaba, terminó por amarla y al final por traicionarla, no había otra salida, no había otro camino posible, era simplente imposible escarpar a su destino...